Lecciones biblicas basadas en las sagradas escrituras que nos ayudara a aprender y enseñar sobre la biblia.

viernes, 30 de marzo de 2012

OTRA OPORTUNIDAD
"... no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él..." Hebreos 12:5
Sin querer, una mujer permitió que se vendieran unas valiosas joyas de la familia por diez centavos de dólar. Sucedió después de que las sacara de la caja de seguridad de un banco, para lucirlas en una boda. Cuando ella volvió a la casa, el banco estaba cerrado; entonces, puso las joyas en una caja vieja con elementos para afeitarse y se olvidó. Un día, le regaló la caja a una amiga que estaba recolectando cosas para una venta de artículos usados. Cuando la mujer se dio cuenta de lo que había hecho, las preciosas gemas ya habían sido vendidas por diez centavos a un desconocido.
En cierto sentido, su dolor es similar al de Esaú. Él también supo qué significa darse cuenta repentinamente que se ha perdido algo de gran valor (Génesis 25:29-34). Su decisión, apresurada, mala, su deseo solo de satisfacer sus apetitos y su posterior tristeza pueden ser una gran lección para nosotros creyentes en Cristo. Como dice W. Wiersbe: “Nosotros podemos olvidar nuestras decisiones, pero nuestras decisiones no nos olvidan a nosotros”, toda decisión tiene su consecuencia. Y aquellas decisiones que hacemos para gratificar apetitos, pueden constarnos bien caras. Otro comentarista hablando de la decisión de Esaú dice: “la gratificación de los apetitos ha arruinado miles de almas”. Debemos aprender a no perder privilegios espirituales, por deseos pasajeros que gratifican la carne. Si lo hemos hecho es necesario, no perder los beneficios de la disciplina divina (He. 12:5). Y esta pérdida es mucho peor que negociar joyas caras por casi nada.
¿Cómo podemos evitar esa pérdida innecesaria? Cuando pecamos:
a. Debemos estar dispuestos a aprender de la corrección de Dios (He. 12:11).
b. Debemos humillarnos y mostrar valor, para aceptarla (He. 12:12-13).
c. Debemos renovar nuestra vitalidad espiritual (He. 12:14).
Si reaccionamos bien ante la corrección del Padre Celestial, disfrutaremos de otra oportunidad y sin remordimientos.
Reflexión: No puedes dejar tus pecados atrás hasta que los enfrentes, los confieses, te arrepientas y apartes. ¡Aprovecha la oportunidad que Dios te ofrece hoy!

¿Cómo puedo vencer el pecado en mi vida cristiana?
 
La Biblia habla de los recursos que tenemos para vencer nuestra pecaminosidad:
(1) El Espíritu Santo: Es la persona que mora en nosotros y que Dios ha dado a Su iglesia, para ser victoriosos en el vivir cristiano. En Gálatas 5:16-25, Dios hace un contraste entre las acciones de la carne y el fruto del Espíritu. En ese pasaje, somos llamados a caminar en el Espíritu.
(2) La Palabra de Dios, la Biblia: 2ª Timoteo 3:16-17 dice que Dios nos ha dado Su Palabra para equiparnos para cada buena obra. Esto nos enseña cómo vivir y qué creer, nos revela cuando hemos escogido senderos erróneos, nos ayuda a regresar al sendero correcto, y nos ayuda a permanecer en ese sendero.
(3) La Oración: Este es otro recurso esencial que Dios ha dado. Nuevamente, este es un recurso que los cristianos mencionamos pero no lo ponemos en práctica, le damos un uso muy pobre. (Efesios 6:18).
(4) La Iglesia: Nuevamente, este último recurso es uno que tendemos a ignorar. Él nos manda a no dejar de congregarnos como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras (Hebreos 10:24-25). Él nos manda confesar nuestras ofensas unos a otros (Santiago 5:16).
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jueves, 29 de marzo de 2012

CUANDO NOS DAÑAN "
… si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios" 1 Pedro 2:20 Es natural que querramos defendernos de la injusticia y devolver el golpe. Pero, si nos quedamos tranquilos y somos pacíficos cuando otros nos maltratan y nos persiguen, estamos respondiendo con una actitud cristiana, lo cual no siempre conseguimos hacer. Sin embargo, Dios quiere desarrollar en nosotros cualidades que no son naturales en nuestra vida, debido a eso enfrentamos en muchos momentos, muchas luchas internas. Cualquier persona puede ser paciente cuando las cosas salen como quiere, lo difícil es estar bien cuando las cosas van aparentemente mal. Las mayores virtudes para desarrollar en estos tiempos de turbulencia, es permanecer en calma, ceder derechos, tener paciencia y soportar la provocación. Pedro nos dice que si soportamos esto, somos aprobados delante de Dios (1 Pedro 2:20). Fénelon, un teólogo del siglo XVII, lo expresó así: "No te molestes tanto cuando te defrauden los hombres y las mujeres malvados. Déjalos que hagan lo que quieran; sólo procura hacer la voluntad de Dios. Tus recompensas por cada cosa mala que te hagan serán, una paz silenciosa y una dulce comunión con Dios. Fija la mirada en Él". El Señor permite que aparezcan situaciones dolorosas en tu vida, y según Fénelon, "lo hace para beneficiarte". Lo que sucede es que no le creemos a Dios cuando nos dice: “todas las cosas les ayudan a bien..Ro. 8:28". No siempre obra para el bien que nosotros pensamos o deseamos, sino "para que sean hechos conforme a la imagen de su hijo... Ro. 8:29", y ese es el mayor bien que puede obtener un hijo de Dios del Padre Celestial. Además cuando respondemos a la injusticia con una conducta cristiana, nuestra ansiedad, inseguridad y pesimismo se convertirán en tranquilidad, estabilidad y esperanza. Posiblemente te preguntes: ¿Por qué ataco ferozmente cuando me maltratan? ¿Por qué soy tan presto a defenderme o a vengarme? . ¿No será acaso porque valoramos mucho nuestra comodidad, derechos propios y que somos egoístas? Si es así, debemos orar haciendo eco de las palabras de Agustín "Sáname de esa ansia pecaminosa que tengo de querer vindicarme siempre". Y busca practicar las palabra de Juan el bautista: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe” (Jn. 3:30). Reflexión: La mejor manera de responder al mal es haciendo el bien. “No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Ro. 12:17,21).
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lunes, 19 de marzo de 2012

El Camino de la Vida: Buscando a Dios...

El Camino de la Vida: Buscando a Dios...:                 “Señor, te necesito”. Estas son las palabras que un cristiano fiel diría a Dios en cualquier momento de dificultad. Pero e...


Buscando a Dios...


                “Señor, te necesito”. Estas son las palabras que un cristiano fiel diría a Dios en cualquier momento de dificultad. Pero en muchas ocasiones, los cristianos buscan a Dios como último recurso y no como primero. Este es un problema para el hombre, porque pone a Dios en último lugar en lugar del primer lugar.

Cuando no entregamos a Dios decimos que Jesús pasa a ser el Señor de nuestra vida. Ser Señor significa que a partir de entonces es Él quien manda en nosotros, y ya no mandamos nosotros en nuestra vida. Nosotros entonces tenemos un conflicto interior al tener que elegir constantemente entre lo que nosotros deseamos y lo que el Espíritu, que habita dentro de nosotros, desea, que es la voluntad de Dios.

Voy a poner un ejemplo sencillo. Cuando un hombre es ofendido por otro tiene la posibilidad de perdonarle o de vengarse. Lo que le pide el cuerpo es vengarse, lo que le pide el Espíritu Santo es perdonarle. Si muestra sabiduría y sabe reprimirse, entonces podrá hacer la voluntad de Dios que es perdonarle.

Todos en la vida tenemos constantemente situaciones como esta. Nos vemos obligados a tomar decisiones constantemente que marcan la diferencia entre nuestra voluntad y la voluntad de Dios ¿Cómo podremos tomar siempre la mejor decisión?

TOMANDO A DIOS EN SERIO


            Creo que muchos se toman a Dios como una broma. Es inteligente mirar las consecuencias de las decisiones antes de tomarlas. Podemos intentar averiguar las consecuencias más o menos, aunque no siempre podemos acertar. Pero lo intentamos. Cuando uno se entrega al Señor, tiene que pensar que las decisiones tomadas en función de la voluntad de Dios siempre le van a traer un beneficio. Puede que sea un beneficio en esta tierra, pero puede que sea un beneficio en la otra vida, en el cielo, y la recompensa será mayor. Para pensar eso es necesario tener en cuenta todo asunto tendrá su recompensa en el cielo, y ya no es tanto lo que podamos conseguir ahora, en este momento.  Se trata de hacer una inversión en la otra vida, más que buscar los beneficios rápidos que podamos tener en este momento.

      Cada día más, se busca en la vida el beneficio rápido. Los países, las empresas y hasta las iglesias buscan el beneficio rápido por encima de invertir en asuntos a largo plazo. Para pensar que vamos a recoger fruto en el cielo hay que creer a Dios, hay que creer “a pies juntillas” lo que la Biblia dice.

Si te han educado a pensar en ti mismo, va a ser difícil que pienses en los demás y en vivir ayudando a otros para tener una recompensa en el cielo. Pero resulta que la recompensa del cielo es mucho mejor y más duradera que la recompensa que podamos recibir aquí.

Mateo 6:2-6 dice: “2Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 3Pero cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, 4para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público. 5»Cuando ores, no seas como los hipócritas, porque ellos aman el orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 6Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público”. La recompensa de este mundo es la valoración de los demás, que te valoran bien, serás reconocido. La recompensa de Dios está en la vida eterna, cuando tendrás allí tu recompensa.

Así que hace falta una buena dosis de fe y cierto espíritu de mártir para confiar en que recibiremos una recompensa allá en el cielo y aquí quedarnos sin nada, con un poco de incomprensión por parte de los demás.

Dios quiere por encima de todo que le sigamos a Él. Es lo que más nos conviene, especialmente a largo plazo. Las prisas, las ansiedades, las presiones y el stress de este mundo es lo que nos obliga a tomar decisiones orientadas a tomar un alivio rápido de la situación y a la postre “quemar” nuestro futuro espiritual.

La única forma de no sucumbir a la presión de las circunstancias es tomarse en serio a Dios. Si no tenemos absolutamente clara nuestra prioridad de hacer la voluntad de Dios y nos decantamos por soluciones más prácticas para el momento, es seguro que no vamos resistir mucho a que venga la presión. Los desobedientes y envidiosos se disfrazan de pragmáticos o prácticos con el fin de olvidarse de la Palabra de Dios y hace lo que más conviene al momento. Estoy pensando en personas que están en el evangelio por tradición o conveniencia, pero no han tenido una verdadera experiencia con Dios que ha marcado su vida, y simplemente actúan conforme a su propio intelecto o su propia conveniencia.

Yo siempre intento respetar las decisiones de la gente cuando prefiere dejar a un lado a Dios y actuar de forma que parece más práctica o más útil para un determinado momento. Se suele decir algo así como “es que no había más remedio”. Siempre hay que respetar la dignidad y las decisiones de otros, aunque tomen decisiones ruinosas para su vida. Una decisión basada en la Palabra de Dios puede incluso traer llanto al principio, pero la recompensa siempre va a ser infinitamente mejor a la larga, y en muchas ocasiones también “a la corta”. El beneficio espiritual merece mucho más la pena que el éxito rápido.

A veces cuesta mucho decir la verdad. Una mentira a tiempo te puede sacar de un aprieto. Una verdad a medias puede librarte de un mal trago, pero al final lo pagarás mucho más caro, entre otras cosas porque “se coge antes a un mentiroso que a un cojo”.

La importancia de tomarse en serio a Dios es realmente fundamental para la vida del cristiano. Un cristiano comprometido con la Palabra de Dios, con Jesús, siempre va a tener mejores resultado a la larga que el que busca el alivio rápido. Nunca hay que perder el empuje del compromiso con el Señor para guiar nuestra vida y todas nuestras decisiones.

LA PLENITUD DE DIOS


            Vivir a Dios en plenitud es realmente una vida diferente. El cristianismo “light” o cristianismo a medias se pierde las promesas de Dios. Vivir en el Espíritu es una experiencia refrescante y renovadora que te mantiene fuerte hasta en la vejez. Vivir en el Espíritu da valor y sabiduría en esta vida para tratar con todo el mundo. Vivir en Plenitud con Dios es experimentar las promesas y bendiciones de Dios diariamente y… si quieres tener una experiencia realmente motivadora y refrescante prepárate para una vida plagada de bendiciones de parte del Señor que se van a hacer realidad por medio de la fe en el Señor Jesús. Una vida guiada por Espíritu siempre va a tener muchas más recompensas y bendiciones que el que no se quiere comprometer con nada. El mejor consejo que puedo dar es que te rindas a la voluntad de Dios para tu vida y experimentes sus bendiciones en Plenitud para que tengas una vida realmente agradecida y cargada de buenas experiencias por las que darás gracias a Dios eternamente.

            Dios es Espíritu y quiere que vivamos en su Espíritu Santo por medio de la fe en el Señor Jesucristo, en su enseñanza y en su ejemplo dando su vida por los demás sin pedir nada a cambio. Lo que guió a Jesucristo a dar su vida sin pedir nada a cambio es la fe, una fe importante y plena por la que buscaba al Padre cada día y tenía una relación muy estrecha con Él.

            Vivir la vida cristiana en Plenitud trae además una serie de bendiciones que te quitan el desánimo, la depresión, la crítica, el abatimiento, y un montón de cosas que no nos convienen.

En Gálatas 5 dice en concreto que una vida en el Espíritu te evita una serie de perturbaciones por el deseo de la carne. Según la lista de Gálatas 5, en concreto de lo que te aparta es de las inmoralidades sexuales, de las cosas impuras, de los vicios, de todo tipo de idolatría, de todo tipo de brujería, odios, discordias, envidias, enfados, rivalidades, divisiones, partidismos, celos, borracheras, glotonerías y otras cosas parecidas.

            Es mucho mejor obtener el fruto del Espíritu que nace directamente del corazón del Padre y llega hasta tu vida para transformarte en otra persona haciéndote vivir en Plenitud. En Plenitud de gracia, de amor, de perdón, de poder, de gloria eterna, de fe, de bondad, en Plenitud de alegría, de gozo, de paz, de dominio propio. Toda tu vida cambiará en una nueva experiencia divina por una relación plena con Dios, a través de su Espíritu, por la fe en Jesucristo. No hay nada que produzca mejores frutos en tu vida que esto.

PERMANECER EN DIOS


            La vida en Plenitud con Dios requiere permanecer en Él a lo largo del tiempo. Juan 15:7-10 dice: “7Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho. 8En esto es glorificado mi Padre: en que llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos.9Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. 10Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.” La palabra clave en este texto es permanecer. No puedes entrar y salir de la presencia de Dios como el que entra a una tienda compra el pan y después se marcha hasta que se le acabe el pan. Lo que quiere más bien Dios es que vivas en la panadería y que tú mismo hagas el pan del que puedes comer e incluso puedas dar a los demás. Sigamos con la metáfora del pan y digamos que Dios busca “panaderos” que coman del “pan de vida” y repartan también a otros. La clave es permanecer. NO es tan difícil permanecer en Dios con una vida en Plenitud porque nosotros lo único que tenemos que hacer es expresar es nuestro deseo sincero a Dios  en firme y ponerse en marcha, y Dios es el que hace el resto del trabajo. Quedó demostrado con la Ley de Moisés que el hombre, por más que se empeñe en guardar una serie de mandamientos, no podrá conseguirlo por sí mismo, y necesita el poder de la gracia para llegar a tener la vida en plenitud que desea tener, pero que la carne no le deja. Cuando nos entregamos a Dios, de todo corazón, tenemos que pensar que va a ser Dios el que no nos va a soltar. Tenemos que mantenernos confiados en Dios (decir despacio) seguir sus indicaciones y dejar que sea Él el que nos saque de los apuros.

Esto es lo que hizo el mismo Señor Jesús al dejar que el Padre le sacara del apuro en el que se metía dejándose juzgar por los judíos y matar por los romanos sin salir corriendo, sin responder, sin hacer nada. Dejó que el Padre hiciera el trabajo y él sufriera por un poco de tiempo para demostrar que el poder de Dios manifestado por la fe no tiene límites, y sus planes son muchos más grandes de lo que podamos imaginar.

Ninguno de los discípulos podía imaginar el plan tan grande que tenía el Padre con la muerte y resurrección de Jesús. Eran planes para ellos también, y también planes para nosotros. Los discípulos no se podían imaginar que iban a ir por diferentes países y continentes llevando el evangelio de Dios a gente que ni siquiera era de su religión, los gentiles. ¿Quién sabe lo que Dios tiene preparado también para ti? Apenas puedes imaginarte las bendiciones que Dios ha planeado para los que se acercan a Él, si lo haces de todo corazón. Dice Juan 14:12-14: “El que en mí cree, las obras que yo hago, él también las hará; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. 13Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14Si algo pedís en mi nombre, yo lo haré”.

Piensa en algo inimaginable que Dios pueda hacer por ti. Ahora multiplícalo por diez y entonces entenderás la altura de los planes de DiosLa vida que permanece en el Señor está llena de ilusiones y de buenas metas que se consiguen siempre con la ayuda de Dios. Permanecer en el Señor no es aburrido. Eso es una mentira de Satanás, que propagan los cristianos que viven el evangelio a medias. Permanecer en el Señor es ilusionante. Dice el Salmo 92:4: “Cuan grandes son tus obras Señor, muy profundos son tus pensamientos”, “Cuan preciosos me son tus pensamientos, oh Dios, cuan grande es la suma de ellos” (Salmo 139:17).

Y finalmente dice Isaías 55:9: “9«Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Ya conoces cómo tener una vida en Plenitud con el Señor. Tomándose a Dios en Serio y permanecer el Él. La pregunta es si quieres de verdad hacerlo. Muchos son los llamados pero pocos los escogidos. Y tampoco tienes todo el tiempo del mundo para decidirte, porque Dios puede cambiar las circunstancias en cualquier momento y no sabemos cuándo nos va a llamar a su presencia. Dice el Salmo 37:5: “5Encomienda a Jehová tu camino, confía en él y él hará.”. NO demores más tu decisión de lanzarte plenamente en Él y hazlo ahora mismo.

Oración: Padre, gracias por traernos tu Palabra y mostrarnos un camino mejor. Queremos dejar todo en tus manos y que seas tú quien nos guíe a servirte siempre de todo corazón, en plenitud. Queremos servirte y honrarte, en el nombre de Jesús. Amén.
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El Camino de la Vida: Entender la Provisión de Dios

El Camino de la Vida: Entender la Provisión de Dios: Marcos 8:14-21 Estamos en lo que se llama "la cuesta de Enero". Muchas de nuestras preocupaciones en la vida, la mayoría de nuestro esfu...


Entender la Provisión de Dios


Marcos 8:14-21

Estamos en lo que se llama "la cuesta de Enero". Muchas de nuestras preocupaciones en la vida, la mayoría de nuestro esfuerzos, ansiedades y pruebas son para procurarnos nuestro sustento y para ahorrar. Pero necesitamos estar tranquilos y saber que nuestro sustento está asegurado, para poder preocuparnos de las cosas que verdaderamente importan, que son las relaciones con los demás, el amor, la fe, la esperanza, el ánimo y la misericordia.

Un texto de la Biblia que nos habla claramente de esto es Lucas 12:22-30: “22Dijo luego a sus discípulos: «Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. 23La vida es más que la comida, y el cuerpo más que el vestido. 24Considerad los cuervos, que ni siembran ni siegan; que ni tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves? 25¿Y quién de vosotros podrá, con angustiarse, añadir a su estatura un codo? 26Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os agustiáis por lo demás? 27»Considerad los lirios, cómo crecen: no trabajan ni hilan, pero os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. 28Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? 29Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud, 30porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo, pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de ellas”.

Dios sabe que tenemos necesidad de estas cosas. Mucha gente se esfuerza en conseguirse el pan y más que el pan. Pero nosotros sabemos que en todo, también en el pan, dependemos de Dios, y nos dice claramente que nos va a sustentar, y que no nos va a faltar para comer ni para vestir, por lo que no hay que estar preocupado por lo que pueda pasar.

Ya sé que es muy fácil decir esto. Lo dificil es pasar por un momento en que andamos justos de dinero y no nos llega para lo que nos gustaría. A algunos hay que decir que no os preocupeis, que estéis tranquilos, que el sustento nunca os va a faltary que aquí nadie se va a morir de hambre ni nada parecido. Lo que sí es cierto es que hay que saber administrarse, no tirar el dinero en cosas innecesarias, sino emplearlo en las cosas que agradan a Dios para nuestro sustento y el de los demás. A otras personas no hay que deciros que no os preocupeis, sino que “si os preocupáis es porque queréis, porque motivo no hay”. Sería mejor no preocuparse, pero uno a veces esconde en esa preocupación otro problema interior de la persona, y hasta que no se quiera dar cuenta, nadie le va a convencer de lo contrario. Asi que oro para que el Señor te de luz y te des cuenta de algunas cosas que no están bien dentro de ti mismo, para que estés en paz contigo mismo y en paz con Dios. Entonces se curarán los problemas con los demás.


No estamos aquí hoy para preocuparnos de la levadura de los fariseos como dice en la primera parte del texto. Simplemente dejamos claro que pedir hechos milagrosos a Dios como si fuera una atracción de circo, tal como hacían los fariseos o Herodes, no tiene sentido. Nos vamos a preocupar más bien de que entendamos la provisión de Dios, que es eterna y oportuna. Dios cumple sus promesas.

En Marcos 8:17, Jesús se da cuenta de que los discípulos se están preocupando por el pan, porque se les había olvidado cogerlo. Por lo último que se preocupa Jesús es por su propia comida. Sabeis que la Biblia dice: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”. Así que la Palabra de Dios es también imprescindible para que el hombre viva.

Justamente Jesús les está hablando de la Palabra de Dios. Les está diciendo a los discípulos que no vanalicen con el poder de Dios como hacían los fariseos, que pidan milagros solo cuando son necesarios. Y ellos se siguen preocupando por la hora de la comida. Recuerda que ocuparte de cosas inútiles, impide que te ocupes de las cosas importantes que es justamente la Palabra de Dios. Por eso hay que deshacerse de estas preocupaciones materiales.


 LA DEMOSTRACIÓN DE PODER DE JESÚS


Jesús ya les había demostrado que Dios puede proveer de todo lo necesario y aún más. Te voy a hacer una pregunta: ¿Para quién piensas que fue el pan que sobró cuando Jesús alimentó a los cinco mil? ¿Para los pobres? No. Los pobres y todos los que escuchaban ya habían comido… Te voy a dar una pista. ¿Cuántas cestas sobraron? Doce ¿Cuántos discípulos eran? Doce. Los que más se beneficiaron del milagro fueron los propios discípulos, y eso Jesús se lo pone de ejemplo de que no hay que preocuparse por ello porque el pan está asegurado.


Si haces memoria podrás ver en tu propia vida que Jesús ha hecho lo mismo en alguna ocasión de tu vida. Si haces memoria, y dejas de pensar sólo en los disgustos, podrás comprobar cómo Dios te ha sostenido en algún momento de la vida y puede que tú ni siquiera te hayas dado cuenta.


Dios nos muestra su amor constantemente en las cosas del día a día y nosotros se lo atribuímos a otras cosas como a la casualidad, a la bondad de otras personas, o a lo que sea, y Dios se queda allí arriba en el cielo, cruzado de brazos y con un palmo de narices, cuando tú ni te enteras de que él y sólo él lo ha hecho posible. Espero que empieces ahora mismo en tu corazón a darle gracias a Dios por todas las ocasiones en que te ha sacado de un embrollo y tú ni siquiera te has dado cuenta.


 NUESTRA POCA FE


Creo que a nosotros nos pasa lo mismo que a los discípulos. Nos falta la fe. A pesar de las veces que Dios nos ha demostrado su provisión, aún seguimos con el miedo escénico de quedarnos sin nada. Nuestra fe, nuesta confianza, nuestro ánimo, las tres cosas, son tan escasas que parece que queramos que las cosas salgan mal en nuestra vida para cobrar el seguro. Ya sabeis que hay gente que simula desgracias para cobrar el seguro.  Pero aunque es cierto que nosotros estamos asegurados por la sangre de Cristo, no debemos cultivar ese escepticismos pesimista y cínico que arrasa con el amor y las relaciones verdaderas entre los hermanos. Nuestra esperanza, nuestra fe está puesta en el Ser más poderoso que pueda haber, en el que controla todas las cosas y sabe de nuestras necesidades con antelación. Nuestra fe no está puesta en cosas inseguras como el dinero, el hombre, la suerte. Nuestra fe está puesta en el único que controla todas las cosas, y así debemos tener nuestra actitud, de que las cosas que pasan, pasan porque el Señor lo permite y tiene un objetivo bueno para que pasemos por tal y cual cosa. Pero tenemos que estar confiados de que nada nos va a faltar.


Creo que Dios nos sigue diciendo: “? ¿No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón? 18¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿No recordáis?”. Jesús se ha apoderado de nuestra vida y no nos va a soltar. No hay motivo para estar preocupados por el qué comeremos o qué beberemos. Dios ya sabe que tenemos necesidad de esto y provee de la solución con antelación aunque nosotros no lo sepamos, para que nuestra fe sea puesta a prueba para ver si es verdadera.


Todos nostros luchamos por nuestra fe. Todos tenemos que hacer el ejercicio de modular nuestra actitud, orar y pedir al Señor que nos aumente la fe. Que por encima del pan, lo importante es toda Palabra que sale de la boca de Dios. Y que eso es lo que nos va a dar la vida. Nos dará la salvación en este tiempo y ahora.


LA EXTENSIÓN DEL REINO DE DIOS


Eso es lo que tenemos que hacer nosotros: EXTENDER EL REINO DE DIOS. Eso es lo que nos debe caracterizar, en eso debemos pasar las horas, por eso podemos perder el sueño, en eso tenemos que gastar nuestro dinero, en extender el amor, la fe, la esperanza, el ánimo, eso es lo que Dios quiere de nosotros y ese el motivo por el que hemos nacido, para el cual hemos sido creados, para extender el Reino de Dios. Su voluntad se va a cumplir de todas formas y si hablasemos las piedras hablarían, pero yo quiero que las piedas sigan calladas en su sitio, porque yo quiero hablar a los demás la Palabra del Señor. ¿qué quieres hacer tú? ¿quieres que las piedras sigan calladas? El Señor va a cumplir su voluntad de una forma o de otra, su evangelio va a ser predicado de todas formas y todos tendrán la oportunidad de escuchar, la cuestión es si tú quieres tener el privilegio de hacerlo o tendrán que ser las piedras. Dios te ha elegido a ti, por eso estás aquí. Sin duda Dios quiere que seamos cada uno de nosotros con nuestras debilidades los que extendamos el Reino de Dios con todos nuestras fuerzas y nuestros recuros.

Dios nos llama aser útiles para su reino y extender su Palabra ¿qué vas a hacer tú? Dios nos está llamando a cumplir su Palabra y a seguirle sin dudarlo ¿qué vas a hacer tú? Tenemos por delante la misión de extender el Reino en nuestra ciudad y aún nos preocupamos por si la paella está fría. ¿No habrá cosas más importantes que si la paella está fría? Alégrate de que puedes comer paella y en otros sitios no pueden. No caigas en las vanalidades de este mundo y dejes a un lado lo que verdaderamente importa a Dios. Que nos preocupemos de cumplir su Palabra.


Oración: Padre te agradecemos tu Palabra que nos da vida. Te pedimos que nos des la fe y ordenes nuestras prioridades para recibir tu Palabra como primera prioridad en nuestra vida y comprendamos tu provisión segura para todos nosotros. Oramos en el nombre de Jesús. Amén.
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El Camino de la Vida: Los 4 Pasos de la Fidelidad

El Camino de la Vida: Los 4 Pasos de la Fidelidad: La fidelidad es algo que escasea. Solo dura hasta que haya otra oferta mejor. Pero también sabemos que tiene beneficios y hasta privileg...


Los 4 Pasos de la Fidelidad


La fidelidad es algo que escasea. Solo dura hasta que haya otra oferta mejor. Pero también sabemos que tiene beneficios y hasta privilegios. Los cuatro pasos por los que hay que pasar para alcanzar la fidelidad los tenemos en el Evangelio de Juan, capítulo 15. ¿Cuáles son?

1.       PERMANECER
2.      AMAR
3.      SUFRIR
4.      SER CONSOLADO

PERMANECER
Si una rama no da fruto es cortada y echada al fuego. En toda comunidad, los que dejan de ser fieles son expulsados de dicha comunidad y se quedan sin la protección y beneficios de la comunidad.

El cristiano que no es fiel al Señor no puede dar fruto de buenas obras y termina por ser expulsado de la presencia de Dios por su infidelidad. Pierde los beneficios de la vida cristiana. El fruto de su vida es pasada por fuego y entrará en el cielo con vergüenza y desnudez.

Lo contrario justamente es permanecer del y dar fruto de buenas obras en la vida. La recompensa es grande en esta opción: pedir lo que quieras y será hecho.

Ser fiel es dar fruto y tiene beneficios extraordinarios para los miembros de la asociación.

AMARSE
El segundo paso para alcanzar la fidelidad es el amor. El que ama respeta y es fiel. Si no hay amor, es difícil que haya fidelidad. El que ama a Dios será fiel a Dios. Pero la mejor forma de manifestar el amor a Dios es amar al propio hermano. Si Jesús dijo que nos amáramos unos a otros es para que todo funcionase. Un reino no puede permanecer si está dividido contra símismo.

SUFRIR
A nadie se nos escapa que la fidelidad conlleva a veces un sufrimiento. Seguramente más de las que quisiéramos. Jesús se esfuerza en avisar que esto siempre va a pasar. Que si el sufrió por su fidelidad, a todo el que permanezca fiel le va a pasar lo mismo. Dice 1 Corintios 13 que el amor todo lo sufre. La fidelidad conlleva sufrimiento.

Pero hay un castigo para los que hagan sufrir a los fieles, y por cierto que no es pequeño. El castigo de Judas está preparado para los que hacen sufrir al pueblo de Dios. Estos ya no entran en la categoría de los que no dan fruto, sino un paso más lejos al oponerse al progreso del reino de Dios, por el sufrimiento de sus hijos.

El cristiano fiel no debe buscar venganza. Dios se encarga de esto. Al enemigo hay que ayudarle, bendecirle y orar por El. Ese es el trabajo del cristiano.

SER CONSOLADO
El ultimo paso de la fidelidad es la consolación. Todo el que es fiel puede sufrir un tiempo, pero el premio por su fidelidad siempre es mayor. Dios envía a su Espíritu. El se encargará de hacer sentir al fiel el amor y la consolación necesarias para la subsistencia. El mismo Espíritu dará la fuerza para dar testimonio.

Estos 4 pasos son por los que tiene que pasar cualquiera que sea fiel a su comunidad o asociación. La familia, la iglesia y otras comunidades necesitan de la fidelidad de sus miembros para subsistir. ¿Seremos capaces de pasar por ellos?
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El Camino de la Vida: 3 PASOS PARA ENCONTRAR SANIDAD


3 PASOS PARA ENCONTRAR SANIDAD


2ª Crónicas 7:14: “si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

Tres pasos fundamentales para encontrar sanidad en nuestro ánimo:
1. Humillarse
2. Orar
3. Perdonar

Cuando las cosas nos van bien tendemos a la auto complacencia y nos olvidamos de Dios. Esta es una historia que se repite demasiado como para negarla. Es entonces cuando Dios nos envía una prueba o un aguijón para que comprobemos nuestra verdadera condición humilde ante Dios y nos volvamos a El. Cuando somos débiles, nos hacemos fuertes en el Señor. El apóstol Pablo, gran misionero, también “mordió el polvo” para comprobar cómo su aguijón le acercaba más a Dios. Nuestra humillación y la alabanza a Dios van unidas de la mano. Se complementan.

Es en medio de nuestra humildad cuando estamos preparados para dar el segundo paso: orar. No como un ritual barato o una cantinela que no pasa del techo, sino como una necesidad fundamental provocada por un corazón sediento que no puede vivir un minuto más sin el refresco de Dios. Hay que pasar por una situación muy difícil en la vida para entender lo que se siente.

Pero “a su amado Dios no tarda en responder”. Nuestra oración es rápidamente contestada y nuestra sed apagada por la respuesta de Dios. Así aprendemos a depender de Dios.

Finalmente, recibimos el perdón de Dios. El perdón y la oración también son dos mitades de una misma fruta que encajan perfectamente y la una necesita a la otra para que ambas tengan sentido. Para orar hay que perdonar, y para perdonar hay que orar, para reblandecer nuestro corazón.

Así, la bendición y sanidad de Dios empieza en la humildad, continúa por la oración, y termina con el perdón. No dudes en atravesar este camino.
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El Camino de la Vida: 5 Formas de Salir del Pozo


5 Formas de Salir del Pozo


Jeremías 33.3: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”

1. Pedir, pedir y pedir
2. Esperar la respuesta
3. Estar abierto a soluciones

1. Pedir, pedir y pedir
Ya tienes las tres primeras formas. Esto es lo primero y más importante. Es más del 50% de la solución. Pedir es un arte. Conozco a gente que se gana la vida pidiendo. Pedir no es malo. Dios quiere que le pidamos. A las personas también les gusta que les pidan cosas. Tu soledad se acaba cuando alguien te pide algo. Con gusto se lo das por el simple hecho de que te ha hecho compañía y para sentirte útil.

La Biblia es clara en este sentido: “Pedid y se os dará” (Mateo 7:7). Se refiere a Dios, claro. Pero puedes también pedir a las personas. Hay un dicho que dice “el "no" ya lo tienes”. Si no pides está claro que no recibirás. Un dicho bastante diferente, pero no menos cierto es el que dice: “el que no llora no mama”.

Si estás angustiado, desesperado, deprimido o ansioso por alguna circunstancia es lo que tienes que hacer. Es más, creo que pedir en esta circunstancia es especialmente útil. Dios está esperando a que le llevemos las necesidades del corazón que son las más importantes. En primer lugar pídele ayuda a Dios.

2. Esperar la respuesta
Dice el Salmo 37:7: “Guarda silencio ante Jehová, y espera en él”. ¿Has visto a algún camarero de pie junto a tu mesa con la mano abierta esperando a que le pagues? Me refiero a algo así. Si ya has suplicado lo suficiente, si has cumplido con tu parte de pedir, ya sólo queda esperar la respuesta afirmativa. Es como una forma de presión, es como otra forma de pedir con lenguaje no verbal. Si pides, pides y pides, pero te vas de la presencia del que te va a dar, has perdido. Espera una respuesta positiva de parte de Dios. Ya que has pedido hasta la extenuación, lo que tienes que hacer ahora es esperar la respuesta positiva. Es fundamental. Ya sé que es incómodo. Los segundos se cuentan por horas en la espera. Pero es un tiempo muy productivo. Esperamos en muchos sitios ¿Por qué no esperar a que Dios nos saque del pozo de la desesperación? Sin duda Él no tardará en contestarnos.

3. Estar abierto a soluciones
No serías el primero que tienes la solución delante de ti y no te das cuenta. Las posibilidades de respuesta de Dios son infinitas, y todas buenas. No se trata de tomar atajos, se trata de tener la vista abierta a la oportunidad que Dios te da. Tampoco se trata de tomar el primer camino que se nos abre. Esto puede ser engañoso. Pero se trata de estar abierto a la Palabra que Dios tiene para nosotros por que nos va a sacar el pozo de la desesperación. Suyos son todos los recursos. No dudes que el quiere sacarte.
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